CULTURA

Una Kimsooja nómade en el Bellas Artes de la mano de Bienalsur

La exhibición denominada “Kimsooja. Nómada”, ubicada en el primer piso del museo, está dispuesta en un espacio aparentemente despojado que invita a detenerse y contemplar.

La migración humana como tema recurrente de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo del Sur (Bienalsur) se instala en la sala 33 del Museo Nacional de Bellas Artes con “Nómade”, la segunda de tres muestras previstas sobre la artista conceptual coreana Kimsooja en Buenos Aires, que se presenta por primera vez en la Argentina bajo el eje curatorial “Tránsitos y migraciones” con curaduría de Diana Wechsler.

El trabajo de Kimsooja se presenta de “manera integral” por medio de tres capítulos y sedes diferentes (Hotel de Inmigrantes de Muntref y el Centro Cultural Coreano, además del Bellas Artes), más una activación en el teatro Xirgu Espacio Untref del barrio de San Telmo -con fecha a definir-, como propuesta curatorial de la directora artística académica de Bienalsur.

“Kimsooja es una artista conceptual coreana que ha tenido una presencia muy fuerte desde los 90 hacia acá, y más allá de su origen e inscripción cultural, que reivindica, vivió mucho tiempo en Nueva York y tiene una presencia fuerte en el escenario occidental”, explica Wechsler.

El proyecto que la tiene como protagonista lleva dos años y medio de desarrollo y comenzó a partir de una primera investigación y muestra realizada por Wechsler sobre migraciones en 2015.

“En 2019 ella había hecho un proyecto en Poitiers (Francia), volví a contactarla en firme con la idea de pensar juntas el borrador de un proyecto para esta edición de Bienalsur. Compartimos una serie de ideas, armé un proyecto y lo presentamos al Ministerio de Cultura de Corea y fue seleccionado”, relata la curadora.

En ese transcurrir el proyecto fue mutando y adaptándose a las realidades instaladas por la pandemia y la dificultad de desplazamiento, modificando el modo de trabajo de la artista Kimsooja (Kim Soo-ja) que no pudo viajar para la instalación de las obras. Entre ambas, la artista que se autodefine como nómade y reside actualmente en Corea del Sur, y la curadora, trabajaron a la distancia para instalar de modo situado y adecuado a cada espacio particular los objetos e instalaciones artísticas que buscan establecer enlaces, nuevos sentidos y empatía entre diferentes culturas y sociedades, en un mundo globalizado.

“Kimsooja transita fluidamente entre espacio y tiempo en busca de captar o ponerse frente/en/entre realidades diversas”, explica la curadora sobre una de las series emblemáticas de la artista como es “Mujer aguja”.

“Observar serenamente en medio de la multitud le ofrece la posibilidad de ‘sentir empatía por la humanidad’ a la vez que la acerca a ‘captar la esencia de lo efímero de la realidad humana”, reflexiona Wechsler.

La exhibición denominada “Kimsooja. Nómada”, ubicada en el primer piso del museo, está dispuesta en un espacio aparentemente despojado que invita a detenerse y contemplar. Allí se presentan fotografías, instalaciones, objetos y el video de su experiencia en París en 2009 con “Mujer aguja” -serie estrenada en el CCA Kitakyushu, Japón en 1999- , que contrasta con la otra parte de la serie que puede observarse en la videoinstalación dispuesta en el Hotel de los Inmigrantes.

En esa parte se muestra esa misma experiencia vivida por la artista – una mujer de espaldas, quieta, vestida de oscuro, instalada como un obstáculo, un testigo temporal, en el medio de una multitud en tránsito constante-, con otras respuestas en otras ciudades del mundo como Tokio, Shanghai, Delhi, Nueva York, Ciudad de México, El Cairo, Lagos, Londres y Nepal, distantes de la mirada eurocéntrica.

“Sooja es una artista conceptual que trabaja desde su horizonte cultural, y esto significa ser coreana, ser mujer, y tener 64 años. Todo esto arma un poco su horizonte. Si bien ella no se reconoce como feminista, sí reconoce que su lugar en el mundo está atravesado por eso, con el ser mujer en una cultura muy tradicional más allá de que vivió mucho tiempo en Nueva York (casi dos décadas), nunca abandonó ese atuendo tradicional coreano y su modo de estar en el mundo, que es un modo muy Zen. La manera en que concibe los espacios tiene que ver con interactuar con ese espacio. Para ella es importante todo el entorno, la historia del lugar, qué otras muestras hay”, describe la directora artística de la bienal.

En ese sentido explica que este capítulo en el Museo de Bellas Artes está relacionado con “su colección y una perspectiva eurocéntrica muy fuerte”, y de allí derivó la idea de “interferir con una artista coreana contemporánea, desde su mirada y su hacer presencia en París” -ciudad considerada “como el centro de la mirada eurocéntrica” (históricamente)- donde “la mirada de la diferencia se nota mucho”.

“Ahí hay otro rasgo que diferencia a Sooja de otras artistas de su generación como Marina Abramovic (aunque ésta última es unos años mayor). Las dos toman a la performance como eje de sus trabajos. Sooja concibe a la performance de una manera muy diferente. Ella es una presencia en un medio, no una presencia que activa al otro físicamente o se desgarra el cuerpo, se desnuda”, diferencia Wechsler y agrega, que todas sus acciones “no las hace en ámbitos de museo sino en la calle”.

“Ella se sitúa en una calle y trata de pasar desapercibida. Son horas que pasa al encuentro con el otro. Ella dice que el otro se imprime, que aprende a conocer la dimensión humana en esta acción en donde ella se entrega, está inerte de pie en medio de la multitud” y así desde otro “horizonte cultural” inflexiona en el arte contemporáneo de una manera distinta, define la curadora.

Las otras series de sus trabajos que cosen con hilos invisibles los espacios son “Deductive Object”, “Bottari Truck – Migrateurs” (la migración con fardos o bultos de ropa sobre una camioneta), “Cities on the Move – 2727 KM Bottari Truck” (que recuerda su periplo de once días por su país natal y última performance allí antes de probar suerte en otros horizontes) y “Obangsaek”, una alfombra enrollada, en este caso, con los colores tradicionales coreanos que representan los puntos cardinales (negro, blanco, amarillo, azul y rojo).

Nacida en 1957 en Daegu, Corea del Sur, la artista conceptual multidisciplinar Kimsooja (Kim Soo-ja), es una de las figuras más representativas de su generación y de gran presencia en el espacio del arte occidental. Ella posa su mirada meditativa y establece vínculos a partir de sus instalaciones de sitio específico, sus objetos, los bottari, las videoinstalaciones, performance y fotografías, entre las concepciones de Oriente y Occidente.

Tal vez, parte de su concepción es generar en el público una meditación activa, situada en el presente o en el “aquí y ahora” de la experiencia. En uno de sus tantos proyectos la artista manifiesta su querer comunicarse con cada persona, y llegar a todos.

A lo largo de varias décadas -desde los 90- ha desarrollado una mirada particular sobre la migración, el nomadismo (basado en su propia experiencia), la agricultura y el concepto de costura desde esa idea de telas y objetos que son vinculados como el de “Mujer aguja” o los bottari, esos bultos tradicionales de las mujeres coreanas armados con cubrecamas que envuelven y contienen en su interior sus pertenencias más preciadas, listas para iniciar un viaje sea por matrimonio, mudanza o escapar de la guerra, por ejemplo.

Para las muestras, el acto de atar los bottari -uno de los sellos creativos de Kimsooja- fue con la ayuda de una persona de la comunidad coreana bajo su supervisión. Sin embargo, en esta concepción simbólica de bottari (la forma más sencilla de transportar pertenencias) está implícita la idea de envolver el mundo: “representan nuestro cuerpo y nuestra piel, su agonía y su memoria como marco envolvente de la vida”, decía la artista en una entrevista.

Kimsooja también investiga cuestiones vinculadas a la condición humana y explora aspectos como la estética, la cultura, la política y el medioambiente, desde una mirada reflexiva: desde ella, oriente mira a occidente en sus obras, y para ello la materia es tan diversa como los textiles, luces, sonido, espejos y arcilla, entre otros.

En “Kimsooja. El encuentro con el otro” que fue inaugurado el 10 de septiembre en la Sede Hotel de Inmigrantes de Muntref el acento está “en el encuentro con el otro y la identidad” con obras como el video de la superposición de banderas “Zone of Nowhere”, la otra parte de la serie de A needle woman, el Archivo de la mente y las rutas de hilo que forma parte de otra investigación de la artista.

En cambio el próximo 21 de septiembre será la inauguración de “Kimsooja. Una experiencia interior” en el Centro Cultural Coreano, con el foco puesto en “la distancia cultural”. Y por último la activación en el Xirgú con un video con la paleta de colores y sonidos desde “esa mirada zen” -explica Wechsler- que recupera la proyección de una obra abstracta presentada en el Teatro La Fenice (Venecia) en 2006 de su serie “Respirar”. En la tercera sede estarán piezas como Mandala: Zone of Zero, Encounter – Looking into Sewing, y una serie que se denomina objetos deductivos.

En el Bellas Artes (Av. del Libertador 1473, CABA), la muestra se podrá visitar hasta el 21 de noviembre de jueves a domingos de 11 a 18 con entrada gratuita y reserva de turno previo.

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