TURISMO

Especialista en espacios litorales analiza los desafíos para evitar la erosión costera

El ingeniero Hugo Donini es el primer posgraduado que obtuvo la Maestría en Geografía de Espacios Litorales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Su tesis versó sobre “Los procesos de erosión costera en Playa Unión desde 1963. Análisis retrospectivo e incidencia de las obras portuarias y de protección ejecutadas”, a la que describe como fruto de un “trabajo en conjunto”.
Consultado por la motivación para avanzar en su formación académica, dio cuenta de su interés en «incorporar una visión integrada de la gestión de las playas y las costas a lo que estaba desarrollando desde el punto de vista ingenieril”.

Avance sobre la costa

“Cuando se genera una infraestructura ya sea portuaria o urbana o lo que fuera, hay que analizarla integralmente y en algún momento plantearse hasta dónde seguir avanzando sobre la costa y sobre la playa. A veces se avanza sobre una zona de erosión por lo cual no solamente hay que ejecutar obras de protección sino incluso retroceder en la urbanización. Decir ‘le devolvemos algo al mar porque el mar lo necesita’ como está pasando en Villa Gesell y otras playas de la Argentina. Normalmente las medidas se toman cuando hay daños. Es importante preverlos en términos de gestión del espacio y planificar a largo plazo”, señaló Donini.

Midiendo el impacto

“La sociedad usa la playa con fines recreativos o de explotación turística, pesquera, etcétera. Son muchas las partes involucradas con distintos intereses y pueden surgir conflictos. Es importante tener una mirada general y decir qué usos se van a potenciar y prever qué impacto van a tener sobre la playa para saber qué debemos mantener o remediar. Eso hay que comunicarlo porque afecta a muchas actividades. Por otro lado, es muy difícil generar una obra en una playa sin cambiar su dinámica. Siempre hay un impacto que no necesariamente tiene que ser negativo, pero hay que tener en cuenta la incidencia que esas obras pueden llegar a generar», apuntó el magíster.

Sin «soluciones mágicas»

Asimismo, Donini explicó: No hay una obra de protección costera que sea la solución perfecta a un problema. Normalmente lo que hacen las obras es trasladarlo a otro sector, por lo que es importante estudiar el impacto que va a generar. Otro aspecto es que la inversión no pasa solamente por hacer la obra de protección costera. Hay algunas otras medidas que pueden llevarse a cabo que no tengan un presupuesto elevado pero que mejoran la situación. Actualmente se trabajan remediaciones combinadas, en varios lugares del mundo se colocan por ejemplo espigones y se complementan con alimentación artificial para recuperar la franja de arena».
Por otra parte, advirtió que «tampoco es necesario que intervenga una draga de gran porte para intervenir en profundidad al refular o volver el material a la playa. Puede que solo sean necesarios pequeños movimientos, por ejemplo considerar realizar el `by pass’ de material. También hay que estudiar dónde y cómo dragar, porque hay lugares que pueden estar contaminados. Hay que evaluar el material que se está restituyendo a la playa, tratándose de un lugar de uso público”.

Playas en retroceso

“A su vez, la realidad de cada una de las playas es distinta -Playa Unión, Magagna, Puerto Madryn, Comodoro, Rada Tilly o Caleta Córdova- , pero la mayoría de las playas del litoral argentino están en retroceso, manifiestan procesos erosivos. Obviamente, la observación se realiza porque hay infraestructura asentada en las costas», apuntó el especialista, remarcando que «el caso de Puerto Madryn es particular por su situación de bahía inmersa en un golfo de aguas muy tranquilas, donde la ocupación humana afectó los médanos. En otros lugares del mundo las formaciones de acumulación de arena se adoptan como una medida de regeneración de las playas. El retiro de vegetación autóctona también es conflictivo. Son acciones que ayudan a la erosión».

El caso de Playa Magagna

«Otra intervención que provoca efectos erosivos es el reperfilamiento de las barrancas. Esto lo observamos en Magagna, que tiene una situación muy particular porque operan dos procesos. Uno es el de remoción en masa, es decir, de deslizamiento de tierra inducido por la verticalización de laderas – estudiado por los doctores A. Monti y Paula Ferrari – y otro que involucra fenómenos pluviales, con lluvias cada vez más frecuentes e intensas. También es complicado el asentamiento urbano, por las consecuencias que las personas siempre quieren estar cerca de la playa y si es posible bajar la escalera de la casa y tocar el mar», manifestó el magíster.

Infraestructura y espacios reducidos

Por último, Donini puntualizó: «Playa Unión es muy singular como playa si se la estudia morfológica y dinámicamente, y también porque son muchos los usos y actividades que confluyen en espacios reducidos. Desde el puerto que demanda cada vez más espacio, más infraestructura, hasta el uso residencial y de actividades turísticas, las actividades están aumentando en un lugar que se encuentra sometido a efectos erosivos. Son procesos naturales, pero la mano del hombre, las intervenciones antrópicas, en algunos casos lo aceleran”.



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